Tratamiento del Alcoholismo
Que es
el alcohol
El
alcohol es una sustancia que se encuentra en la propia
naturaleza u, obviamente, en las bebidas de fabricación
humana y a la que nuestro organismo es especialmente
sensible. Se absorbe muy rápido en cuento llega al estómago
y en pocos segundos llega al cerebro donde “depolariza” las
neuronas”. Es decir, reduce la tensión electroquímica entre
ellas desencadenando una sensación de sedación y
desinhibición además de euforia.
¿Quién es alcohólico?
Alcohólicos
son, fundamentalmente, aquellas personas que no pueden beber
con moderación. Su patrón de bebida es incontrolado y,
normalmente, compulsivo. En alguna ocasión sí puede beber
sólo una copa pero el o ella no pueden predecir lo que
beberán en otra.
Las consecuencias negativas no frenarán al alcohólico de
tomar otra copa. No siempre estarán ebrios ("borrachos") y
tampoco tendrán que beber de manera continuada. Es común que
desarrollen una dependencia física y requieran cuidados
hospitalarios para desintoxicarse.
El alcohólico/a tendrá dificultades en mantener relaciones
de pareja y familiares o en permanecer estable en su
trabajo. Episodios de depresión y existencia de problemas
familiares pueden tener relación con el alcoholismo.
El alcoholismo se puede tratar pero NO se puede curar pero,
como en la diabetes, se puede aprender a vivir con ella. La
abstinencia del alcohol constituye la base del tratamiento.
Hay que entender que el alcohol es moderadamente adictivo
para la persona media pero fuertemente adictiva para el
alcohólico. Tan sólo un trago de alcohol hace que el
alcohólico recaiga y vuelva al patrón de bebida.
Porque algunas personas se vuelven alcohólicas.
Es un tema muy discutido. Ciertamente existe un componente
genético, es decir que los hijos o nietos de personas que
han abusado del alcohol padecen mayor probabilidad de padece
ellos también tal adicción. Por supuesto que los seres
humanos no somos tan solo “genética” ya que los factores
ambientales y educativos también nos condicionarán desde
pequeños. Existen interesantes estudios en los que niños
dados en adopción cuyas familias han padecido problemas de
alcoholismo y que nunca han tenido el más mínimo contacto
con ellas y, por supuesto, desconocen tal problema presentan
mayor tendencia a beber después de sus primeros contactos
con el alcohol. Es decir, beben más que sus hermanos no
biológicos.
Tratamiento de los
alcohólicos.
Inicialmente el mayor problema es que reconozcan su
adicción. Parece mentira que una cosa aparentemente tan
obvia pueda constituir un problema importante pero así es
frente al tratamiento del alcoholismo. Gran parte de los
pacientes emplean mecanismos de negación: “Es verdad que
bebo pero tampoco es para tanto….Suelo beber lo mismo que
los demás….Bueno, es verdad pero yo dejo de beber cuando
quiero, etc.”. En una sociedad donde se venden dosis
mortales de alcohol en los supermercados (por ejemplo, una
botella de licor bebida de una sentada) y donde el alcohol
constituye un elemento omnipresente en muchísimos eventos
sociales y de la vida cotidiana como en una simple reunión
en un bar cualquiera a la hora del aperitivo resulta muy
difícil que una persona mida el alcance de su problema real
y se ponga en tratamiento.
Como se si soy
alcohólico o que, simplemente, bebo más que otros.
El solo hecho que usted o un familiar suyo haya buscado
información sobre este problema en Internet es muestra que
muy probablemente usted padezca una complicación relacionada
con la bebida y necesite tratamiento para el alcoholismo. Si
no existiese una duda razonable probablemente nadie, ni
usted mismo estaría buscando información acerca de este
tema. En cualquier caso enunciaremos algunos aspectos:
Indicios
de adicción al alcohol
Beber
alcohol de manera compulsiva y/o incontrolada (aunque esta
falta de control sea sólo en diversas ocasiones). Negar lo
que se bebe.
Signos
de abstinencia al para de beber: temblores, alucinaciones,
malestar general, incluso convulsiones.
Daños
físicos: hígado, cerebro, nariz roja y bulbosa, palmas de
las manos enrojecidas, quemaduras de cigarrillos en las
manos, etc.
Comportamiento
violento y antisocial: disputas familiares, con amigos, en
el trabajo.
Acumular
bebidas alcohólicas en casa y, a veces, ocultarlas de la
vista de los demás.
Alteraciones
de la memoria, incluso amnesia total.
Creo que mi pareja es
alcohólica. ¿Cómo puedo ayudarle/a?
En
primer lugar considerar que cualquier decisión que tome
afectará no solo al alcohólico sino también al resto de la
familia.
Debe
estudiar concienzudamente las costumbres de su pareja para
llegar a la conclusión que padece algún problema de
alcoholismo. En segundo lugar saber que es su OBLIGACIÓN
como pareja de intervenir en la situación creada. Si ha
llegado a la conclusión de que su enfermedad es real debe
ser usted responsable de pasar a la acción. Preguntarse si
su pareja presenta ya algunos "indicios de adicción al
alcohol" (ver más arriba).
Diferenciar claramente a aquellas personas que disfrutan de
una bebida alcohólica de aquellas otras que tienen necesidad
de beber: ¿sabe divertirse si no ha bebido?, ¿bebe los vasos
de una manera apurada? (no le gusta el sabor del licor sino
que tan solo busca sus efectos), ¿es capaz de mantener se
abstinente, por ejemplo, en el caso de tomar medicamentos
incompatibles con el alcohol?. Es decir, debemos de apurar
nuestra percepción de su consumo y establecer patrones de
bebida: ¿bebe solo o acompañado?, ¿no recuerda que es lo que
ha hecho?, ¿toma también drogas junto con la bebida?,
¿cuando empieza no sabe acabar?, ¿tiene parientes cercanos
que también sufrieron problemas con el alcohol? (factor
genético). ¿Comenzó a beber los fines de semana pero ahora
lo ha ido extendiendo al resto de los días?,¿dice que "solo"
bebe cerveza pero lo hace en grandes cantidades?, ¿bebe
sobre todo cuando se encuentra bajo estados de ansiedad y/o
problemas? (escapar de la "realidad", baja tolerancia a la
frustración). Todo esto hay que hacérselo ver al paciente.
Pero hay más respecto a ciertas situaciones con las que
debemos enfrentar al alcohólico:
¿Tiende
a culpar a los demás de sus propios fallos?...especialmente
a la propia pareja. ¿No acepta sus propias
responsabilidades?, ¿No acepta que parte de sus problemas
surgen de su adicción a la bebida?. No es el momento de
reprochar tales actitudes pero tampoco la de asumir las
responsabilidades que el otro deja vacantes y "tapar" sus
fallos, eso solo lograría retrasar el afrontamiento del
problema del alcoholismo. Controle con exactitud los
lugares, frecuencia y cantidades que su pareja bebe. Si es
preciso anótelas para confrontar esos datos EN PRESENCIA de
un terapeuta. Busque dicho terapeuta y convénzale en ir a
buscar tratamiento. En otras ocasiones un problema
secundario puede ser la excusa para buscar ayuda
profesional: una disfunción sexual, problemas de salud
(estómago, hígado), alteraciones del sueño o del estado de
ánimo, etc. si bien el mejor afrontamiento, si se puede, es
el frontal.
Algunos
mitos sobre el
alcoholismo
El alcohólico
suele estar borracho. No
necesariamente. En la
mayor parte de los casos el alcohólico suele mantener unos
niveles de alcohol en sangre que le permitan hacer una “vida
normal”. Es decir, tener un “punto” pero no perder el
control de lo que hacen. Paradójicamente, muchas de las
personas que solemos ver ebrias suelen ser aquellas que “no
saben” beber y que un día de la semana no han “calculado”
adecuadamente la cantidad que estaban ingiriendo.
El alcohólico bebe
a diario. Tan solo en ciertos
perfiles. En ocasiones solo los fines de semana. En otras,
por ejemplo, hay mujeres alcohólicas que tan solo recurren a
esta sustancia en los días previos o durante la menstruación
para mitigar los dolores. Sin embargo en nuestro país
observamos con preocupación que muchas personas comienzan a
beber desde ya entrada la mañana: un “carajillo”, una
cerveza a media mañana, algo de vino o más cerveza en la
comida. Algún licor o “bajativo” después del almuerzo.
Algunas copas, etc. Individualmente no se toma una sola
dosis de alcohol pero la suma de todas ellas es importante
para ser tratado de un problema de alcoholismo.
El alcohólico
tiene aspecto de alcohólico. Falso. Claro, solo parecen presentar dicho aspecto cuando
los síntomas son muy evidentes o cuando se corresponde con
nuestra imagen estereotipada de lo que suponemos como
“alcohólico”. La primera imagen que a muchas personas se les
viene a la cabeza es la del pobre indigente, desgraciado
habitante del submundo callejero que aferrado a su botella
entona canciones mientras nos ve pasar por la calle. Sin
embargo, la mayor parte presentan un semblante muy “normal”
hasta tal punto que personas cercanas a ellos desconocen, en
muchas ocasiones, el problema de alcoholismo que ese amigo o
familiar cercano padece. Son muchos los pacientes que hemos
tratado y que son normales trabajadores que no saben
desempeñarse en su quehacer diario sin unos niveles de
alcohol en sangre. En otras ocasiones ilustres personajes de
la vida social española que les sucede exactamente lo mismo.
Tampoco podemos olvidar a sufridas amas de casa que
necesitan alguna toma de alcohol o, incluso, menores de edad
que solo saben “pasarlo bien” si han bebido bebidas
alcohólicas.
Bueno, yo solo
bebo cerveza. ¿Eso no es ser alcohólico, verdad?.
Falso. La cerveza tiene el
mismo tipo de alcohol que el resto de las bebidas (alcohol
etílico) pero en menor proporción. Sin embargo muchos
bebedores de cerveza toman grandes cantidades de cervezas al
día con eso de “si es solo cerveza”. Finalmente, la cantidad
de alcohol etílico cuantificada en gramos es, en muchas
ocasiones, similar a la de aquellos que beben licores u otro
tipo de bebidas espirituosas.
Mis análisis están
bien y físicamente me encuentro bien. ¿Puedo ser alcohólico
a pesar de todo?. Verdadero.
El deterioro físico y analítico suele darse en estadios
avanzados del alcoholismo. Su traducción en cifras anómalas
de transaminasas (enzimas hepáticas) ocurre cuando existe
verdadero sufrimiento hepático. En muchas ocasiones el
cuerpo sigue respondiendo de manera más o menos regular pero
ello no significa que la adicción a nivel psicológico haya
avanzado de manera importante.

La confidencialidad está totalmente garantizada en todas
las etapas del tratamiento.
Plaza de Cataluña, 4 28002 Madrid (España) Tel:
(34) 91- 5639828 Fax: (34) 91- 5617578
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