Tratamiento contra la cocaína
¿QUE ES LA COCAINA?
La
cocaína es una sustancia estimulante
del sistema nervioso central que principalmente afecta al
sistema dopaminérgico
y se extrae de un arbusto llamado "Erythroxylum coca" que
crece en Perú, Colombia y Bolivia.
Originalmente se extrae de la hoja de coca que, a su vez es
usada por los indígenas sudamericanos para inhibir el
hambre, la sed y el cansancio así como el mal de altura.
En
las últimas décadas se ha extendido su uso pero ya a finales
del siglo XIX y principios del XX se vendía en las propias
farmacias como "estimulante". Hasta el mismísimo y conocido
psiquiatra vienés Sigmund Freud padeció cierto nivel de
adicción
a dicha sustancia.
Si bien años más tarde se retractó por completo de este
supuesto y, finalmente, recomendó
tratamiento
contra la cocaína.
Durante años formó parte de bebidas tan populares como la
Coca-Cola (actualmente la sustancia estimulante ha sido
reemplazada por la cafeína) o el "Vino Mariano" degustado
por los Papas en el Vaticano.
Las
hojas de la planta (de donde se extrae la
cocaína)
han sido degustadas durante siglos por los habitantes del
altiplano sudamericano para paliar el "mal de altura" y
poder trabajar. Aún en la actualidad se pueden tomar
infusiones de hoja de coca (cardioestimulante) en regiones
como el norte de Chile, Bolivia, Perú, etc. cuyos efectos no
son similares a la toma de
cocaína
refinada (clorhidrato de
cocaína)
por vía nasal, fumada o inyectada por lo que, obviamente,
dichos indígenas no necesitan recibir ningún
tratamiento contra la
cocaína.
Ciertos derivados de la
cocaína
se utilizan actualmente en medicina, particularmente en
anestesia dental, oftalmología y cirugía de cavidad bucal.
El
traficante vende la
droga
en forma de un fino polvo blanco fácilmente adulterable
conocido como: "coca",
"nieve", "perico", etc. Resulta común que se encuentre
adulterada con multitud de sustancias, particularmente con
anfetaminas, talco o cualquier otro polvo blanco.
Algunas personas hablan de consumir "coca
en base"
después de procesar el clorhidrato de cocaína y convertirlo
en una sustancia que se puede fumar. Se mezcla dicho
clorhidrato con amoniaco (¿ha visto envases de amoniaco en
el dormitorio de la persona consumidora?) y agua
calentándolo después. Dado que la mezcla se fuma, el usuario
experimenta euforia en pocos segundos. En España se vende
cierta parafernalia en tiendas especializadas que permite
fumarla con facilidad.
TRATAMIENTO
El
tratamiento de la adicción a
la cocaína
es uno de los más complejos por varios motivos: uno de ellos
suele ser la negación de la
dependencia
por parte del consumidor ("Yo controlo...consumo cuando
quiero"). En segundo lugar la alteración psicológica
(depresión, ansiedad, agresividad) dificultan la
aproximación terapéutica y el cumplimiento de los objetivos
del tratamiento.
Sin embargo con un paciente motivado y una familia que le
proporcione soporte casi todo está ganado en el
tratamiento contra la
cocaína. En primer lugar
normalizar el sueño y acabar con los periodos de no dormir (insomnio)
y luego, paradójicamente, dormir demasiado (hipersomnia).
Regular el estado de ánimo y la ansiedad. En ocasiones
utilizamos fármacos que bloquean parcialmente los efectos de
la cocaína y/o reducen sus efectos.
La terapia por parte de un psicólogo va encaminada a
identificar y modificar hábitos de conducta que eviten las
recaídas.
MAS
INFORMACION:
Perfil
del consumidor
En la
actualidad es una de las
droga más consumidas en nuestro país hasta
el punto que hemos detectado casos, cada vez más abundantes de
menores que la consumen en fines de semana o, incluso, los días de
diario.
Hasta hace
pocos años era considerada una droga exclusiva de la "jet-set" o
propia de personas de elevado nivel socio-económico. Sin embargo,
esta banal popularización de dicha sustancia unida a la
trivialización de su consumo ha hecho que se extienda entre,
prácticamente, todas las capas sociales. Hoy en día presenciamos que
se consume entre obreros, estudiantes o amas de casa. Su bajo precio
y la facilidad de su obtención facilitan que su consumo se extienda
como un reguero de pólvora.
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Las pautas de consumo muestran una gran variabilidad
en cuanto a frecuencia, regularidad, dosis y medio
social. Podemos encontrar variaciones que van desde
dosis bajas de uso diario a dosis elevadas. Hay
personas que mantienen un consumo controlado y otras
que hacen un uso compulsivo de la sustancia. También
se puede consumir con finalidad social recreativa o
de forma solitaria. Por lo general, el riesgo de
dependencia correlaciona con una alta frecuencia de
dosis elevadas de la sustancia. Por otra parte, la
prevalencia del consumo de cannabis y alucinógenos
es mayor entre los consumidores de cocaína que entre
los de opiáceos.
En
general, se pueden identificar cinco patrones
básicos de consumo de cocaína:
1- Uso experimental.
Personas que suelen experimentar con más de una sola
droga. Se buscan nuevos efectos psicoactivos. La
persona suele acabar con problemas psiquiátricos por
el efecto de potenciación de todas las sustancias.
2- Uso recreativo. Se
podría comparar a los "bebedores sociales". En los
primeros años pueden presentar cierto "consumo
controlado". Estas personas la usan para facilitar
su contacto social con terceros. Suelen ser personas
que la consumen exclusivamente por vía nasal
("esnifada") y no fumada ni por vía endovenosa. A
medida que pasa el tiempo suelen ampliar el ámbito
de consumo a otros momentos, especialmente a
situaciones donde la depresión haga mella en el
sujeto. Las bases de una futura y no lejana adicción
se están construyendo.
3- Consumo circunstancial.
Personas que consumen cocaína bajo ciertas
condiciones particulares: fiestas, vacaciones o dar
una conferencia. Su consumo les "anima" y estimula.
El consumo no es accidental sino que la persona
presenta una conducta limitada a determinadas
situaciones.
4- Consumo intensificado.
Es el estado previo a
la adicción total. La cocaína se torna en eje
importante de la vida del consumidor. Se toma a
diario, en ocasiones desde la propia mañana, después
del almuerzo como quien toma un café o, por ejemplo,
por la tarde durante una reunión con algún compañero
de trabajo.
5- Consumo compulsivo.
Algunos llegan más rápidamente a este estadio pero
no hay que olvidar que es un camino que tarde o
temprano se acaba recorriendo en su totalidad. El
consumidor ya se encuentra sumido en un estado
físico y psicológico lamentable. Se incrementa la
cantidad así como la frecuencia de consumo de
cocaína. Lógicamente el gasto económico también se
dispara. Se desatienden las obligaciones personales,
familiares y laborales.
En los últimos
estadios de la adicción los adictos suelen tener
poca conciencia de su dependencia. Los esfuerzos de
familiares y amigos para convencerles de su adicción
suelen ser vanos. Muchos afirman que consumen la
cocaína cuando "quieren" o les "apetece"...que son
"libres" para escoger y que no tienen problemas con
esta droga cuando, realmente, son certeros
candidatos a un tratamiento contra la
cocaína.
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Efectos
y consecuencias de la cocaína
Los
efectos de la
cocaína son
inmediatos y consisten en un aumento de la autoestima y la
confianza en uno mismo. Muchas personas muestran una
locuacidad, excitación e irritabilidad. El efecto es muy
pasajero (unos 30-60 minutos) hasta el punto que poco
tiempo después el sujeto necesita consumir otra dosis. En
muchas ocasiones la persona acompaña su consumo de alcohol,
hecho que genera una tercera sustancia (metilecgonina) en el
torrente sanguíneo que tiene igual o más actividad que la
propia cocaína.
El sujeto
nota una aparente claridad mental que se ve potenciada por el hecho
que muchas veces suele consumirse en momentos (nocturnos) en que la
persona está cansada por lo que nota aún más sus efectos
estimulantes. Se incrementa, de manera transitoria su agudeza
mental experimentando una subjetiva mejoría de sus capacidades y
habilidades. El efecto subjetivo más buscado es una especie de
sensación muy fugaz que dura varios segundos una vez que se inhala
la droga. Esta sensación va a depender de la cantidad de droga, de
su pureza, forma de consumo (inhalada o “esnifada”, fumada o
inyectada) así como de la tolerancia a la droga.
Asimismo,
paralela a la
adicción a la
cocaína se desarrolla
una compulsión progresiva, intensas
depresiones
que aumentan tanto en intensidad como en frecuencia de
aparición y que pueden desembocar en el suicidio. La
aparición de psicosis paranoica suele ser frecuente.
En algunos pacientes
que la consumen a largo plazo suelen aparecer alucinaciones
de tipo dermatozícas, en las que el cocainómano cree ver que
tiene insectos reptando por debajo de la propia piel. En
muchos casos se autoinflinge incisiones con sus propias uñas
o instrumentos cortantes con objeto de extraer a los
imaginarios bichos.
La
falta de un
tratamiento
contra la cocaína aumenta la posibilidad de sufrir un infarto de
miocardio, derrame o trombosis cerebral.
En
ausencia de un
tratamiento
contra la cocaína
suele instaurarse una "psicosis cocaínica"
consiste en una ruptura con la realidad rica en ideas
delirantes de tipo persecutorio: “A esa persona ya la he
visto varias veces, creo que me sigue”. Además suele tener
ansiedad y alucinaciones visuales, táctiles y auditivas. La
peligrosidad reside en el contenido del delirio ya que en
ocasiones, por ejemplo, la persona puede dormir con un
cuchillo debajo de la almohada para defenderse de un
imaginario ataque nocturno.
¿Cómo puedo detectar que una persona consume cocaína?
Esta es
una de las preguntas más frecuentes que suelen hacernos por parte
del ámbito familiar. Lo lógico sería que la propia persona fuese la
que comunicase su problema al resto de los componentes familiares:
esposa/o, padres, otros y que pidiese ayuda. Sin embargo, esto no
ocurre en todas las ocasiones ya que la mayoría de los adictos a
cualquier droga suelen ignorar las primeras señales de su grave e
incipiente problema.
En general
la persona suele tener cambios bruscos de humor y de estado de
ánimo, especialmente agresividad y depresión. Una verdadera “montaña
rusa” anímica. Asimismo, intercala períodos de dormir mucho (hipersomnia)
con otros de insomnio absoluto. Falta al trabajo y a sus
obligaciones cotidianas. Se levanta tarde o bien si es responsable
en sus labores intenta compensar sus periodos de agotamiento
consumiendo más cocaína todavía.
Durante
los períodos de agresividad suelen montar monumentales broncas en
casa y, por el contrario, en los momentos depresivos el consumidor
está dócil y bajo de estado de ánimo. En ninguno de los dos casos la
persona que consume suele asociarlo con la toma de droga.
En resumen:
Alteraciones del sueño y cansancio crónico.
Adelgazamiento en poco tiempo.
Cambios de humor importantes: oscilar entre un estado de
hiperexcitación y depresión.
Disminución de la capacidad de concentración.
Una mayor irritabilidad o incluso agresividad.
Pérdida de interés por los amigos habituales. Nuevas "amistades".
Pérdida de apetito.
Dificultades académicas.
Pérdida de empleo y dificultades económicas.
Problemas conyugales o de relación con la pareja.
Actitud de la familia
Ya
se que mi familiar/amigo consume cocaína…¿y ahora que hago?
Mantenga
una conversación clara, firme pero, a la vez comprensiva sobre el
problema. Un escándalo solo servirá para enconar posiciones y que,
posteriormente, se pierda la capacidad de diálogo. Insista acerca de
la necesidad de ayuda profesional. Resulta habitual que la persona
que consume exprese que no necesita ayuda profesional, que con un
poco de "voluntad" ya está solucionado el problema. Lo cierto es que
muy probablemente esté una temporada sin hacerlo. Esto le creará la
falsa idea que "no era tan difícil dejarlo". Curiosamente, esta
percepción falsamente minimizada del problema facilitará nuevos
consumos y reforzamiento del problema adictivo.
El apoyo
profesional se hace imprescindible prácticamente en cada etapa de la
adicción. Una correcta combinación de tratamiento farmacológico
junto con psicoterapéutico intentará corregir los daños producidos
por la droga así como crear estrategias para mejorar el estilo de
vida. No se trata, en la mayoría de los casos, de "solo" dejar la
droga sino de cambiar de "estilo de vida".
Mitos sobre la cocaína.
La cocaína no engancha.
FALSO.
Es una de
las drogas más adictivas junto con el alcohol, la heroína y otros
opiáceos.
No tiene Síndrome de
Abstinencia ("mono").
FALSO
Su
síndrome de abstinencia consistirá en irritabilidad, depresión,
entre otros síntomas.
Consumo un viernes por la noche
y el lunes “estoy como nuevo”.
FALSO
Puede que
intente compensar sus noches de consumo con un par de siestas. Sin
embargo, los daños en los neurotransmisores durarán varios días e
incluso semanas. No es de extrañar que varios después de un consumo
se sienta “raro”: como cansado y con poco estado de ánimo.
Irónicamente “mejorará” tras otro consumo el viernes siguiente, cosa
que, realmente, empeorará el cuadro general.
Voy a dejar de consumir pero
bueno...un par de veces al año no pasa nada.
FALSO
Cualquier
adicción se caracteriza, obviamente, por la falta de control sobre
la misma. Si usted consume nuevamente habrá puesto el primer
ladrillo de su nueva etapa de consumo.
He oído acerca de tratamientos
"milagrosos" de 24 horas. "Limpian" mis receptores de cocaína y
mejoro en poco tiempo.
FALSO
No existen
tratamientos "milagrosos". Hoy por hoy no se pueden "limpiar" los
receptores de cocaína en tan pocas horas como si puede suceder en el
caso de la heroína. Si usted ha escuchado o leído algo al respecto
no posee base científica alguna sino más bien económica...por mucho
que haya aparecido en la televisión.
...y los "cambios de sangre"?.
FALSO
Es una de las
leyendas urbanas más extendidas desde los tiempos en que Keith
Richards (guitarra de los "Rolling Stones") se iba a Suiza a hacerse
una "limpieza de sangre". El problema no está en la sangre sino en
complejos sistemas nerviosos ubicados en el cerebro. Un mes en
Suiza, comiendo y durmiendo bien, alejado de la droga en una lujosa
habitación de una clínica mejora a cualquiera. El problema
reaparece, como es lógico al volver al sitio de origen si las causas
de motivan el consumo no han sido solucionadas.
Ya se que la cocaína
solo se esnifa como en las películas.
FALSO
Además de esnifada (las típicas "rayas" que se inhalan por
la nariz) la cocaína también se puede inyectar
intravenosamente, mezclar con el tabaco de un cigarrillo,
fumar "en base). Incluso se puede aplicar en los genitales
para intentar obtener cierto placer sexual o retrasar la
eyaculación...los resultados suelen ser desastrosos.
Quiero saber más sobre el
tratamiento cocaína.
(fuera de este dominio)
Quiero saber más sobre la
desintoxicación de la cocaína.
(fuera de este dominio)

La confidencialidad está totalmente garantizada en todas
las etapas del tratamiento.
Plaza de Cataluña, 4 28002 Madrid (España) Tel:
(34) 91- 5639828 Fax: (34) 91- 5617578
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